August
Después del viaje relámpago a tierras holandesas quizá sería esperable un post temático acerca de Holanda, sus gentes y sus bicicletas. Pero no va a ser el caso. A modo resumen: los aviones me siguen asustando y siguen temblado sin caerse, los aeropuertos sirven un cafe bastante malo y en Holanda hay gente majisima y bastantes holandeses. Ah, y muchas bicicletas.
En fin, que me han tratado muy bien y espero volver pronto.
Y ahora lo que menos me apetece es que me pregunten que tal. No por nada, si no porque realmente no ha habido cambios sustanciosos en mi vida. Salvo, quizá, que creo que mi percepción del mundo está cambiado (a algo que espero que sea mejor y más sano), pero algo en todo caso que no me apetece comentar cuando me preguntan “que tal”. Lo cierto es que respecto al asunto que me preguntan no hay novedades. Y no quiero hablar de ello. Pero bueno, supongo que la gente me pregunta desde la preocupación, así que contestaré con buena cara. Pero este blog es mío y me quejaré todo lo que quiera y puede que un poco más solo por hacer la puñeta.
Si… no hay demasiado que contar. Más bien hay mucho sobre lo que pensar.
Y si me canso de pensar, recordaré este momento y pensaré en ella. Que tampoco está mal de vez en cuando.
Advertisement
Aún no hay comentarios.